Desde Sökolé, ofrecemos servicios concretos para particulares, como pueden ser las clases grupales, que atienden a un horario concreto y se extienden en el tiempo; las clases individuales, cuyo horario y longevidad se acuerdan con la profesora; o los programas intensivos, que corresponden a ofertas de aprendizaje con una duración concreta, en las que las alumnas pasan de no tener conocimiento en percusión africana a introducirse en el mundo.


Las clases grupales o clases individuales son ideales cuando se quiere generar cambios duraderos en las personas y se dispone de los recursos necesarios para ello.
Hace falta crear un espacio propio y una cita periódica que se respeta – por el compromiso individual y el compromiso con el grupo– , donde vamos entrenando y aprendiendo.
Poco a poco, las personas participantes van tomando conciencia de sus capacidades y de las que el propio grupo puede llegar a desarrollar.
Esa continuidad en el tiempo es fundamental para que las personas asistentes logren una mayor confianza y seguridad en su desarrollo personal y grupal. Las mejoras a nivel emocional, físico y cognitivo no sólo son visibles a las pocas sesiones, sino que perduran en el tiempo.
En el caso de las clases grupales, suelen ser encuentros semanales, de dos horas de duración, donde nosotras aportamos los djembes y dundunes necesarios para un máximo de 15 personas; aunque siempre nos gusta adaptar cada programa a las particularidades de cada proyecto, de cada grupo.
Por su parte, las clases individuales deben acordarse de forma previa; es decir, no hay un calendario cerrado para ellas.



Los programas intensivos suponen menos sesiones que los programas y son más limitados en el tiempo. Las personas que asisten pasan en muy poquito tiempo del desconocimiento total a la interpretación grupal de un ritmo de percusión tradicional de África del oeste.
Pronto, empiezan a ganar confianza con el instrumento y a experimentar los beneficios de nuestra metodología, lo que les regala una experiencia muy intensa y gratificante.
Se trata también de grupos reducidos –nunca más de 15 personas- y, como en los programas, somos nosotras quienes aportamos todos los instrumentos necesarios, como son los djembes ydundunes.